El craving rara vez aparece “de la nada”. En la mayoría de los casos, se activa por una combinación de estímulos externos e internos que el cerebro ha asociado con el consumo a lo largo del tiempo.
En Recovery CT, uno de los primeros pasos terapéuticos es identificar esos disparadores para poder anticiparlos y diseñar estrategias de afrontamiento.
A continuación se presentan las categorías de desencadenantes más frecuentes y una propuesta de trabajo práctico.
Mapeo de disparadores en Recovery CT
Durante las admisiones, en Recovery CT realizamos un mapeo detallado de los disparadores que pueden activar el craving y aumentar el riesgo de recaída. Suelen organizarse en cuatro grandes grupos:
Lugares
Algunos espacios están fuertemente asociados al consumo o a la conducta adictiva. Solo con estar presentes, pueden activar recuerdos, sensaciones físicas y el deseo de repetir la conducta.
Ejemplos habituales:
- Bares específicos o locales concretos.
- El sofá a cierta hora del día.
- El baño durante fiestas y reuniones.
- Habitaciones donde se consumía o se jugaba.
Personas
Ciertas relaciones pueden actuar como disparadores, ya sea por la historia compartida con el consumo o por la falta de límites claros.
Ejemplos:
- Compañeros habituales de consumo.
- Amistades que no respetan los límites o la abstinencia.
- Personas que animan o favorecen el consumo.
- Contactos en el móvil que reactivan recuerdos o emociones asociadas a la adicción.
Emociones
Estados emocionales intensos o difíciles suelen generar craving como forma de escape o alivio. No solo las emociones “negativas” pueden dispararlo, también algunas positivas asociadas históricamente al consumo.
Entre las más frecuentes:
- Estrés (laboral, económico, académico).
- Conflictos de pareja o familiares.
- Ansiedad o inquietud persistente.
- Frustración o sensación de injusticia.
- Soledad o vacío emocional.
- Euforia o celebración (cumpleaños, fiestas, logros).
Señales sensoriales
Estímulos aparentemente neutros pueden haberse convertido en señales condicionadas para el cerebro, capaces de activar craving con solo aparecer.
Ejemplos:
- Olores característicos de un local o ambiente.
- Canciones que solían sonar durante el consumo.
- Imágenes o vídeos relacionados con la conducta adictiva.
- Notificaciones de aplicaciones vinculadas al juego, redes o compras.
En estos casos, el cerebro “rellena los huecos” y anticipa el consumo, generando el deseo.
Pro tip clínico: ejercicio práctico de identificación
Para reducir el riesgo de recaídas, en nuestra clínica de psicología Recovery CT solemos proponer un ejercicio sencillo pero muy potente:
- Identificar tres señales personales por cada categoría (lugares, personas, emociones, señales sensoriales).
- Anotarlas en el móvil o en una hoja visible.
- Revisarlas de forma regular, especialmente en momentos de estrés o cambio de rutina o en las horas del día donde el craving suele intensificarse
Este trabajo permite:
- Aumentar la conciencia sobre los disparadores personales.
- Anticipar situaciones de riesgo antes de que el craving sea intenso.
- Preparar estrategias de afrontamiento con antelación.
Cómo ayuda este enfoque en la recuperación
Identificar y mapear desencadenantes no solo ayuda a “evitar problemas”, sino que:
- Refuerza la capacidad de la persona para posponer la acción.
- Mejora la regulación emocional y la toma de decisiones conscientes.
- Fortalece el sentido de autocontrol y responsabilidad sobre el proceso.
- Reduce progresivamente la intensidad del craving en situaciones repetidas.
En resumen, conocer qué activa el craving en cada caso permite dejar de vivirlo como algo “inesperado” y empezar a verlo como un fenómeno predecible y manejable, que puede trabajarse con acompañamiento terapéutico adecuado.
Bibliografía recomendada
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